sábado, 15 de marzo de 2014

UNA CONVERSACIÓN A GRITOS

Todo empezó hace aproximadamente dos meses, el profesor de filosofía nos propuso hacer una actividad.


El experimento se trataba de estar en silencio las veinticuatro horas del día, sin móvil, ni ningún aparato electrónico; y sin articular una sola palabra, claro.
Cuando oí de qué se trataba esta actividad voluntaria, no lo pensé dos veces, levanté la mano y me apunté en el papel poniendo los días que no podría hacerlos por motivos personales.

Cuando miré el calendario hecho por el profesor, vi que mi día era once de Marzo, martes.
El lunes, un día antes, me levanté y no pensé mucho en lo que pasaría al día siguiente, por motivo del examen de filosofía y de los demás exámenes de esa semana, estaba muy centrada en los exámenes y casi no tuve tiempo de pensar en lo que iba hacer.
Cuando acabé los dos exámenes de ese lunes continuaba sin pensar mucho en la actividad, no estaba nerviosa pero sí muy entusiasmada.
Días antes de esa semana ya se lo había comentado a mis amigas y pensaron en que broma hacerme o como hacerme hablar.
Me gustó mucho que nos propusiera algo así porque para mí era un reto a mí misma, y sabía que iba a conseguirlo. Recibí ese martes once con muchas ganas y emoción, me vestí y desayuné, sigilosamente, es decir, sin articular ni un solo monosílabo.

Llegando al instituto, doblando la esquina me encontré con la profesora de educación física me dio los buenos días, intenté no respondedle aunque sonaba feo no contestarle los buenos días a alguien, así que le conteste un simple y corto “Hola”. 
Cuando entré en el centro, mis amigas de recibieron con bromas, “¿Qué tal quedo ayer el Málaga?  O ¿has saludado cuando has llegado? ¿Vas a leer hoy en alguna clase? ¿Te ha comido la lengua el gato?¿Puedes bajar hacer fotocopias?
 El timbre sonó y mi día comenzaba con dos  horas de educación física, para mi suerte no  íbamos al poli así que pensé que las dos  horas se me pasarían más rápido.

 Pasadas las horas siguiendo la actividad con  mucha concentración no medie palabra alguna,  sonó el timbre que avisaba para el recreo,  subí a la biblioteca y me puse al sol  mientras desayunaba.




Tenía la necesidad de hablar y contar algo de lo que
había hecho en el día, pero no podía, no quería echar a perder esta actividad que supondría para mí misma rendirme, así que seguí aguantando.

Tengo que reconocer que tanto mi familia, mis amigas y mis profesores fueron muy compresivos y respetuosos con el experimento que estaba realizando.
Las horas se me hacían largas pero a la vez me divertía porque mis compañeras de clase no conseguían saber lo que intentaba transmitirles.
Se me hicieron cortas las tres horas siguientes, una de historia y las otras dos de traducción de latín y griego.Por primera vez conecté conmigo misma y pude oir a mis pensamientos, esa pequeña voz que tenemos en nuestro interior que nos trata de decir algo, que es así como nuestros pensamientos.
 
 Me aconsejaron que me guardase una hoja y un boli porque, en el caso de que me preguntasen por los pasillos o por la calle alguna duda, podría comunicarme, pero claro esto sería en caso grave o en caso de duda en clase, solo usé el papelito una vez para preguntar una duda de un examen.

También considero que fue importante para esta experiencia esa voz interior de la que hable anteriormente, pues bien, esos pensamientos pueden ser buenos o malos, con esto quiero decir que, me sentí identificada con ese capítulo de los Simpsons en el que Homer, tiene en sus hombros un ángel que sería el pensamiento que me decía que no hablara y que aguantara y el otro sería como un demonio que me decía que hablara al menos para pronunciar un monosílabo.

Mi experimento acabó a las 20:15, considero que lo conseguí, pero ¿por qué a esta hora y no justo a las 00:00?
Pues bien, ya estaba cansada y necesita “explotar”, así que decidí dar por terminado mi experiencia, tengo la teoría de que mi "pensamiento demonio" me venció y logró que articulara palabra.



Al día siguiente, me plantearon dos cuestiones de las cuales me parecieron interesantes compartir.
La primera fue si consideraba que era un día perdido por no haberme comunicado en 24 horas, pues bien, al principio de la actividad silenciosa pensaba que era un día raro o simplemente el mundo estaba totalmente al contrario, luego me di cuenta de que era yo la que estaba al revés, con esto quiero decir que, un día sin hablar no es un día perdido, sino aprovechado.
Con esta reflexión quiero sostener que no importa que la gente no se comunique mediante el uso de la palabra sino por escuchar las opiniones de otras personas ya hay un mínimo de comunicación, y lo más importante siempre hay que tenerse en cuenta a sí mismo en todos los sentidos.
Y la última pregunta que quiero compartir fue, “¿Volverías a realizar este experimento?”
La pregunta estaba lanzada, y después de planteármelo bastantes veces repetidas, no llegué a ninguna conclusión. En mi opinión, es una buena actividad y la compartiría con mis compañeros o con los ciudadanos.







También quiero destacar que pude experimentar cierta impotencia al no poder expresar mi opinión e incomodidad al no poder entrar en ninguna opinión, igualmente me supuso una gran concentración y recordarme a mí misma que no debía hablar en tantas horas.
Pienso que es una buena manera de darse cuenta de las pequeñas cosas que tenemos y de lo importante que es comunicarse verbalmente. Y que a veces no sabemos que están ahí,  creo que estamos ajenos o inconscientes sobre lo que estamos capacitados hacer desde una corta edad; y a la misma vez somos unos afortunados por poder articular todas las palabras que nos apetezca y ambicionemos, pero respecto a la pregunta lanzada anteriormente sigo sin lograr obtener respuesta alguna.


2 comentarios:

  1. Quiero felicitarte por tu artículo, ya que me ha parecido muy interesante de leer. El uso de palabras subrayadas con las que pretendías expresar una emoción han llamado la atención y lo han trasmitido muy bien. Además, las imagenes selecionadas le han dado un aspecto muy positivo al artículo que ha llamado aun mas la atención y han conseguido que me detenga a observarlas.También debo destacar una expresión que, a mi parecer, ha sido muy correcta y adecuada. En conjunto creo que ha estado muy bien y por eso quiero felicitarte.

    Por otra parte, yo tambien compartí el experimento e incluso escribi mi artículo como tú. Tengo que decir que las cosas que he leido me han parecido muy reales porque yo también las he vivido. Es cierto que el experimento ha sido muy interesante, y a la pregunta que dices de si volvería a hacerlo, yo creo que sería bueno estar mínimo una vezal año desconectada del mundo y encontrarse consigo misma.
    Por último tu reflexión sobre lo afortunados que somos por poder comunicarnos verbalmente es algo que yo también valoré, ya que una vez experimentado el silencio sin poder comunicarse es una situación muy desesperada que te llevar a valorar mucho a aquellas personas que han aprendido otro lenguaje y se han superado.

    En conclusion, me ha encantado tu articulo.

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  2. sincera mente esta actividad me parece fantástica y muy productiva. es cierto que estando 24 horas sin hablar llegas a conocerte un poco a ti mismo y te paras a escuchar esa voz interior que normalmente solemos ignorar. personalmente debo decir que no realice esta actividad ya que no me considero suficientemente capaz de estar tanto tiempo sin hablar, por lo que no pude experimentar todo eso que has comentado. Pero me parce muy interesante.

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